Los estudiantes en pleno siglo XXI tienden a tener clases tan comúnes como estar sentados en su pupitre y recibir la información e instrucción del docente a cargo de la asignatura sin ninguna posibilidad que el alumno cuente con posibilidades para que sus competencias o habilidades cognitivas se vayan desarrollando; esto es lo que notamos en los rostros de los jóvenes que solicitan una educación de calidad y que con el bombardeo de los medios mediáticos son perjudicados en sus procesos mentales ya que les distorsionan la realidad y pasan están más inmersos en la mercadotecnia que ofrecen estos medios. La escuela se ve muy separada de quizá, el problema que son los medios de comunicación cuando en realidad deberíamos como docentes enseñar a los alumnos a discriminar la información útil de la no útil. Concluyendo, la escuela es una institución tan importante como la sociedad para dirigir el comportamiento de los humanos sin embargo no es la única encargada para llevar a cabo esos objetivos. Por tal motivo, el gobierno debe ser más consciente en los programas de televisión que se emiten y sobre todo adaptarlos en unos horarios específicos para que los chicos y jóvenes no estén expuestos a tanta información que simplemente es basura.
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